“Eso de las habilidades blandas no es relevante- guiño, guiño”

Por: Sandra Mercado

A medida que vamos creciendo y nos vamos desarrollando como personas, tenemos una serie de constructos y sistemas de valores, conductas y patrones que nos dan ese norte que necesitamos para tomar decisiones y actuar en torno a ese sistema que se ha construido a través de los años. Esto se apoya y va conectado con nuestra forma de ser, de pensar y de cómo nos relacionamos cuando estamos en sociedad. 

Por eso, yo creo que buscamos conectar con instituciones y círculos o comunidades donde se compartan- en la medida de lo posible – estos elementos en común, porque de esa manera podemos fluir mucho más y reflejar la esencia de lo que somos y de qué estamos construidos.  

Esto tiene sentido, por ejemplo, cuando somos personas brillantes y nos gusta crear y estudiamos una carrera que nos ayude a desarrollar al máximo ese potencial, o cuando nos juntamos con personas que nos retan a pensar de forma diferente, o cuando hacemos match con organizaciones que impulsan el ser, hacer y saber porque reconocen que son la base esencial de cada colaborador. Y de esto, lector, es de lo que queremos hablar hoy: ser, saber y hacer en el ámbito profesional para ser una persona integral y no morir en el intento -guía no. uno para dummies-, así que acompáñanos a que juntos leamos cómo sacar el mayor potencial en cada esfera. 

blog1

COMPETENCIAS 

Lo que acabamos de explicar- el ser, hacer y saber- son los componentes de lo que llamamos competencias. Seguramente en todo momento escuchamos esta palabra, pero no tenemos muy claro a qué hace referencia. Para beneficio de sacar el mayor provecho a esta lectura, compartimos una definición holística de Chiavenato, quien considera que las competencias son aquellas cualidades personales claves para desempeñar actividades y que definan el desempeño de las personas.  Según el autor, todo colaborador debe poseer un conjunto de competencias básicas para desarrollar sus actividades en la empresa. 

Pero bueno, ya seguramente eso lo sabíamos, así como sabemos que las competencias- y/o en este caso también habilidades- se dividen en duras y blandas. Duras, haciendo referencia a ese conocimiento técnico y propio del saber de alguna rama en específico que nos ayuda a ejecutar tareas. Y blandas, haciendo referencia a las competencias y sistema de cada individuo muy acompañados desde el ser.  

Tanto las habilidades duras como las habilidades blandas son clave y esenciales para que cada uno de nosotros como colaboradores pueda ser su mejor versión posible. Esto es, porque el conjunto de ambas son un indicador de la calidad profesional en cuanto a los conocimientos y tecnicidades, y la calidad humana en cuanto a capacidad de estar y convivir en sociedad.  

 Y hoy queremos proponerles algo en lo que hemos estado pensando sobre este tema: ¿Y qué tal si realmente las habilidades duras son las habilidades blandas? ¿Y así del mismo modo en el sentido contrario? Calmaos, calmaos. Te explicamos. Las organizaciones tienen su sistema de valores que está enmarcado dentro de lo que llamamos cultura organizacional. Esos valores rigen la toma de decisiones, el punto de partida del actuar de la empresa: cómo se hacen las cosas, el porqué se hacen, a partir de qué, entre otros.  

Por consiguiente, se esperaría que las personas que hacen parte de esa organización compartan el mismo sistema de valores, o por lo menos que los valores de las personas no vayan en contravía de los valores institucionales, porque- y aquí viene mi gran hipótesis- se generan choques culturales que impiden una relación exitosa porque simplemente no hay “match”.  

Por eso no dejamos de pensar en que las habilidades blandas son las nuevas habilidades duras. Podemos ser las personas más capaces técnicamente, especialistas en un tema, ser reconocidos como referentes, pero si carecemos de esa esencia humana que es la que nos permite tener éxito trabajando en sociedad, entonces estamos fallando.  

“Ay Sandra, tú sí eres radical, hoy solo importa si eres bueno en la ejecución de la tarea y más nada, además estamos en teletrabajo. Eso de blandas no es relevante” 

Quizás te leímos la mente- esperamos no haberlo hecho- y puede que estés parcialmente en lo correcto, pero hoy realmente se trata de “miti-miti”. Las organizaciones cada vez más están siendo conscientes y coherentes en la toma de decisiones en sus procesos de selección, y entienden que es preferible dejar pasar un candidato técnicamente fuerte, que cumpla con todos los requisitos de la vacante, pero con carencias de competencias y habilidades blandas, que contratar a ese mismo candidato a sabiendas del riesgo de posible rotación por la falta de las habilidades blandas y bajo o nulo match cultural, por citar un ejemplo. 

Así que no, no estamos mostrando una postura radical: quiero que tú al igual que nosotros, puedas ver el camino que todos deberíamos seguir y es el camino del desarrollo personal y el compromiso de pulir y trabajar en esas competencias que, sin lugar a dudas, constituyen la base de las relaciones laborales, las relaciones entre compañeros de trabajo, contacto con stakeholders y demás. Ese desarrollo y dedicación que nos habilita para ser capaces de trabajar en equipo, de tolerar las diferencias, de pensar de manera colectiva primando siempre el bien común antes que el bien particular, de comunicarnos de forma efectiva sin mal intención en nuestras palabras, de estar siempre generando valor y manteniendo un tono de positivismo ante las circunstancias, de pensar fuera de la caja, de ser propositivo, de hacer siempre lo mejor y no a medias, entre muchas otras cosas más.  

Sí, las habilidades duras son importantes y no lo negamos, pero antes que nada prima el ser; las habilidades técnicas se logran, pero la esencia viene con cada individuo y es el resultado de experiencias, aprendizajes, vivencias y, sobre todo, decisión de actuar de manera asertiva. El ser, hacer y saber se complementan y debemos tener bases sólidas para demostrar de qué estamos hechos, que somos las personas y colaboradores de entornos sanos que las empresas buscan y necesitan.  

Las organizaciones lo saben, nosotros en Tech And Solve lo reconocemos: reconocemos que el talento va más allá de saber técnicamente y por eso buscamos coincidir con talentos comprometidos con el desarrollo en equipo, comprometidos con un interés genuino en generar progreso al otro, comprometidos con encontrar soluciones simples y de valor, comprometidos con la construcción colaborativa e incluyente y comprometidos con superar las expectativas estando siempre un paso adelante y dando ese valor agregado que hace la diferencia y que las cosas pasen. 

Y tú, ¿Ya encontraste qué es eso nuevo que debes aprender?… 

 

Webgrafía 

https://webquery.ujmd.edu.sv/siab/bvirtual/Fulltext/ADBR0000647/C1.pdf 

Compartir

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Entradas relacionadas

¿Quieres recibir más información sobre tendencias en desarrollo de software, DevOps, innovación o productividad?

Últimas entradas